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domingo, 7 de agosto de 2011

Tortitas de plátano

Recuerdo que cuando llegaba el fin de semana, sobre todo los sábados a la hora de merendar, nuestra abuela se ponía a freír las tortitas de plátano, bajábamos los tres corriendo a su casa para ser los primeros en comerlas, nos daba igual que estuvieran calientes y nos quemara hasta el paladar, estaban deliciosas con su azúcar por encima, suaves, dulces, mis preferidas eran a las que se les escapaba un poco el plátano y quedaba crujiente y almibarado por los bordes, con ese aroma tan cercano a familia y a tradición isleña.

Ingredientes:

1/2 kilo de plátanos más bien maduros.
3 cucharadas de azúcar.
120 gr. de harina.

3 huevos.
1 vaso de leche.

½ vaso de anís. 
Canela molida.
1 limón.
Sal fina.

Preparación:

Pelar los plátanos y trituralos, añadiéndoles el zumo de un limón, con un tenedor, hasta dejarlos como una crema.
Batir las claras y agregar el azúcar muy lentamente, seguidamente se van incorporando las yemas, un poquito de sal, el anís, la canela, un poco de ralladura de limón y los plátanos trituraos.
A continuación se le agrega la leche y la harina, poco a poco, hasta que se forme una pasta suave, espesa y sin grumos.
Calentar el aceite de oliva en una sartén y freír las tortitas tomando la pasta con una cuchara. Cuando estén doradas por un lado, se les da la vuelta. Escurrir en papel absorbente para que suelten el aceite sobrante y espolvorear con azúcar.

sábado, 6 de agosto de 2011

El rancho de mi abuela

Mientras estábamos preparando la receta del rancho, mi hermano y yo nos hemos acordado cuando nuestra abuela Nana, una gran cocinera y que en paz descanse, nos hizo para comer un rancho de coditos con garbanzas. Habíamos llegado del colegio y muertos de hambre nos encontramos que dentro de cada codito había un garbanzo tan duro como una piedra, nunca hemos podido descifrar la incógnita de cómo se pudo meter durante la cocción cada garbanzo en cada codito. Lo malo de todo esto es que al final nos tuvimos que comer el rancho.
Siempre quedará en nuestro recuerdo con mucho cariño este plato, que tanto nos hizo y nos hará reir, incluso a ella, una gran mujer y con mucho sentido del humor.


Abuela Nana